TEMA 1: VALORES DEL JOVEN DE HOY
OBJETIVO: QUE EL JOVEN Y ADOLESCENTE PROFUNDICEN EN EL LUGAR QUE DEBE OCUPAR LOS VALORES PARA QUE LOS PONGA EN PRÁCTICA Y LOS POTENCIE EN LA SOCIEDAD QUE SE ENCUENTRA INMERSO.
ORACIÓN INICIAL:
(Empezamos a orar y dejamos pasar unos 2 min. Se pone música instrumental)
¿Qué pasa cuando nuestras oraciones no son escuchadas? ¿A caso Dios se olvida de nosotros? ¿Hemos pecado y por eso no somos dignos de que nos responda? ¿O Dios es un ser malvado que se complace en nuestro dolor?
Hay ocasiones en las cuales pareciera que nuestras oraciones no son escuchadas, incluso muchos de nosotros llegamos a dejar de lado nuestras oraciones porque sentimos que Dios no nos responde, y que por el contrario mientras más pedimos una cosa menos la obtendremos.
Hay ocasiones en las cuales pareciera que nuestras oraciones no son escuchadas, incluso muchos de nosotros llegamos a dejar de lado nuestras oraciones porque sentimos que Dios no nos responde, y que por el contrario mientras más pedimos una cosa menos la obtendremos.
Tenemos que recordar que la oración no es una fórmula mágica para conseguir lo que nosotros pensamos que necesitamos, sino que es una manera de someter nuestra vida a la voluntad de Dios, es ir a encontrarnos con Él. Pero, partiendo de la idea de que las mejores cosas que nosotros podamos desear para nosotros mismos no se comparan con las cosas buenas que Dios quiere darnos, el Señor dice en su palabra:
"Qué bien me sé los pensamientos que pienso sobre ti, pensamientos de paz y no de desgracia, de daros un porvenir de esperanza”. (Jeremías 29, 11)
Dios quiere darnos lo mejor, pero el tiempo de Dios no es nuestro tiempo, y algo que pedimos puede ser que no sea el momento para que lo recibamos, o que Dios quiera darnos algo mejor por difícil que esto parezca, quiera enseñarnos más sobre el perdón, sobre el amor, sobre la misericordia, sobre su vida misma.
¿Esto significa que no tenemos que pedirle a Dios nada porque Él sabe lo que necesitamos? No, a Dios le gusta que le pidamos, Él dice:
¿Esto significa que no tenemos que pedirle a Dios nada porque Él sabe lo que necesitamos? No, a Dios le gusta que le pidamos, Él dice:
“Me invocarás y vendrás a rogarme y Yo te escucharé, me buscarás y me encontrarás. Cuando me busques de todo corazón, me dejaré encontrar por ti”. (Jeremías 29, 12-14)
La mejor manera de confirmar esto, es haciendo la prueba.
“Confía en el Señor y obra el bien, disfruta pensando en el Señor y te dará lo que pida tu corazón. Encomienda tu vida al Señor, confía en Él, que actuará”. (Salmos 37, 3-5)“Ven y verás que bueno es el Señor, dichoso el hombre que se acoge a Él” (Salmo 34, 9)
¡Vamos, haz la prueba y verás qué bueno es el Señor!
VER:
Un día, mi hermana lloraba en su habitación. Con mucha nostalgia, observé que mi padre se le acercó y le preguntó el motivo de su tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza. Mi padre acariciándole el rostro, le dijo: “hija mía, enamórate de un gran hombre y no volverás a llorar”. Me pregunté tantas veces, cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ese gran hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces.
Conforme pasan los años descubro que si tan sólo todos los hombres lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón, el mundo sería completamente distinto. Aprendí que un gran hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues hay tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean. Mi padre le decía: “no busques a un hombre que sólo hable de sí mismo, sin preocuparse de ti, ni aquel que pase las horas halagando sus propios logros. No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves o lo mucho que deberías cambiar. ¿Para qué quieres a un hombre que sin cambias te abandonará por un cabello más claro, por unos ojos de otro color o por un cuerpo más esbelto, pues no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?
¡Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas, haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad! Me costó trabajo comprender que un gran hombre no es el que llega más alto, ni el que vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo. Un verdadero y gran hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo. Es el que abre su corazón sin rechazar la realidad; es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior. Un gran hombre, es el que camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.
Hoy mi hermana está felizmente casada, y ese gran hombre con quien se casó no era el más popular, ni el más perseguido, ni el más solicitado, ni mucho menos el más adinerado. Ese gran hombre es quien simplemente nunca la ha hecho llorar. Es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por esos tres hijos que llenan sus vidas. Ese gran hombre ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos y sus labios. La quiere por quien ella es y por lo que son cuando están juntos.
- ¿Qué valores humanos descubres en esta historia?
- Esta historia, ¿te ayuda a descubrir tus cualidades?
- Esta historia, ¿te ayuda a superar tus defectos?
JUZGAR:
Lc 19, 11-27
Frente a los que confiaban en un mesianismo triunfal e inmediato, Jesús habla del juicio a que serán sometidos todos los discípulos en su venida final. Es una llamada a trabajar incansablemente por el reino en esta etapa intermedia, que cada vez aparece con más claridad como el tiempo de la Iglesia en el que debemos hacer fructificar los dones que el Señor nos ha dado a cada uno. El interés del evangelista Lucas no está, pues, en el retraso de la venida del Señor sino en la presencia actual del reino y, sobre todo, en lo que debemos hacer en este período de espera.
Pero debemos tener muy presente que Dios nos da sus dones de modo gratuito. Así, la actividad del creyente será siempre una respuesta agradecida a su generosidad, sin que en ningún momento pretenda acumular méritos. Se insiste en dos puntos:
- La llamada de Dios nos invita a vivir el riesgo de la fe. El que no produce frutos de conversión no es digno del reino, por eso se le quitará hasta lo que tiene.
- Los enemigos del rey serán castigados; ellos representan a los líderes de Jerusalén cuyo rechazo de Jesús firma la sentencia de muerte de su ciudad.
- ¿Qué relación encuentras entre tu vida y lo que Dios te pide en este texto?
- Después de reflexionar este texto, ¿qué le dirías al joven que nos cuenta esta historia?
ACTUAR:
¿Cómo ayudarías a otros jóvenes a descubrir estos valores
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